10 de Enero
Ramillete espiritual: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Mt. 4,19
SAN GUILLERMO de BOURGES
Obispo
(+ 1209)
Este santo se hizo eclesiástico para medrar, pero se convirtió, renunció a sus prebendas y se recluyó en la abadía de Grandmont y después en la de Chalis. Fue elegido obispo contra toda su voluntad.
Orientó su labor hacia los pobres, los prisioneros y los enfermos abandonados. Su fama de santidad fue tal que el papa Honorio III lo canonizó tan sólo ocho años después de su muerte.
SAN GONZALO
Confesor
(+ 1260)
San Gonzalo fué español de nación, natural de un lugar llamado Taglide, en el reino de Portugal, y de muy esclarecido linaje. Desde niño empezó a dar muestras de su futura santidad: hacía muchas cosas que de todos eran juzgadas por milagrosas. Resplandeció en muchas virtudes, particularmente en la castidad y misericordia con los pobres. Fue a Roma y visitó los sagrados cuerpos de los apóstoles San Pedro y San Pablo, y después pasó a Jerusalén a visitar el Santo Sepulcro.
Era muy devoto de la Virgen María, a quien pidió le mostrase el más seguro camino de la gloria, y Su Majestad se le apareció y le dijo que tomase el hábito del glorioso Padre Santo Domingo. Así lo hizo, y, después de haber hecho su profesión, tomó licencia de su prior y volvió a la ermita que tenía cerca de un lugar llamado Amarante, para vivir solitario, donde hizo una vida muy penitente. Obró Dios por él muchos milagros, y en una ocasión hiriendo con su bordón un peñasco salió una fuente de vino.
Después de haber vivido muchos años en vida santísima, descansó felizmente en el Señor el 10 de Enero, año de Cristo de 1260.